Pasando Balance
Desde 1582 según el calendario gregoriano, el 31 de diciembre es el último día del año. Hoy casualmente el almanaque marca ese día. Es costumbre para los países de occidente y oriente, recibir con alegría el año entrante, y en consecuencia pasar balance de aquello alcanzado y de aquello que no en función del año al cual con alegría o tristeza le decimos adiós.
Como ya indicamos hoy es día de pasar balance. Nuestro mundo, nuestras naciones, nuestras sociedades, en fin todos nosotros cerramos una etapa de nuestras vidas y abrimos otra. Es usual en esta época del año el anhelo de esperanza y paz para el porvenir.
Muchos podrán decir que el 2009 fue un año de grandes hazañas, otros más afirmarán totalmente lo contrario, sin embargo, entiendo que debemos dejar de pensar en términos micro, es decir solo en función de nuestros logros personales, y comenzar a cavilar en términos macro, es decir con una visión global de las cosas.
Sin ánimo de ser pesimista, y más bien revestido de una alta cuota de realismo, me permito aseverar que el balance del mundo registra más desaciertos que grandes hazañas. Este año que finaliza, incrementó sin lugar a dudas muchos rubros estadísticos, tales como: la corrupción pública y privada, la inseguridad ciudadana y jurídica, el surgimiento de epidemias, como el caso de la gripe A, así como el incremento de la cifra de infectados de otras, como es el caso del VIH, el incremento del narcotráfico, el establecimiento de funestos precedentes para la democracia, etc.
No obstante lo anterior, no pretendo desconocer los aciertos que de alguna u otra forma pudimos alcanzar en este año 2009. Sin embargo soy de firme criterio que los mismos no son suficientes en proporción a la cantidad de males que diariamente afectan el mundo y de la premura que amerita el remedio de estos.
Es por ello y atención a lo antes indicado, que hoy debemos incorporar en el acervo de metas planteadas para el 2010 y los años sucesivos, medidas en por de la humanidad, del bienestar colectivo, del resguardo de nuestro ecosistema, del fortalecimiento del Estado Constitucional de Derecho, de la consolidación de la igualdad de oportunidades, de la reducción de la brecha entre clases sociales, del retorno a nuestros valores, en fin del saneamiento general de nuestra sociedad.
Es momento de replantear las ideas, de luchar contra la indiferencia imperante, de ser ciudadanos del mundo proactivos y participativos. Que esta Navidad, al margen de nuestra religión, credo, raza, ideología política, sirva para reflexionar sobre hacia donde queremos que vaya al mundo, y verificar si adonde va, es el sendero más adecuado para la supervivencia de la humanidad. Tratemos de prorrogar un poco nuestros intereses personales, y sublimar la energía prorrogada en por de los intereses colectivos, los cuales sin temor equívocos harán de nuestro mundo, nuestra sociedad más justa, equitativa y prodigiosa para todos nosotros.
Hagamos sinergia en por del bienestar mundial, evitar futuros lamentos es responsabilidad colectiva, es de todos nosotros, y solo nosotros tenemos la aptitud para resolver los problemas que nosotros mismos hemos creado y que hoy por hoy flagelan a nuestro mundo a nuestra sociedad. Reflexionemos, planifiquemos y trabajemos por un año que sea mejor que los 2009 años que lo preceden. Feliz Año 2010.

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