Hacer lo que siempre se ha hecho


En nuestra entrega de la semana pasada la cual titulamos: “el ejemplo convence”, hablábamos sobre la necesidad que tenía Danilo Medina de llegar a la reunión del Consejo Económico y Social revestido de legitimidad y de la confianza del pueblo dominicano para poder concertar de la forma menos traumática la reforma fiscal. Y dijimos allí, que para ello debía dar el ejemplo, pues solo así podría convencernos de que está haciendo lo que nunca se ha hecho.

El anuncio de una insólita y descabellada reforma fiscal, que no es más que otra reforma tributaria como a las que nos tienen acostumbrados los gobiernos de los partidos mayoritarios, nos demuestra que dar el ejemplo no es parte de la agenda del Presidente.

Las reacciones, los llamados a la resistencia pacífica, a la manifestación popular, a huelga, son muestra de la falta de legitimidad de este gobierno y los graves problemas de gobernabilidad y gobernanza que existen en este país.

El cambio seguro prometido implica un acto de sinceridad sin precedentes en la historia dominicana. Es difícil creerle a Danilo cuando dice que la “reforma fiscal” es un trago amargo. Podremos decir que habrá sido un trago amargo cuando los hechos lo demuestren. Cuando la engordada clase política peledeísta se sacrifique verdaderamente y se desprenda de los infaustos privilegios que ella ha creado para sí.

Presentar a este país una reforma fiscal, sin legitimidad es asimilable a un harakiri o quizás el cumplimiento de promesas espurias y oscuras que no se ventilaron a la luz pública y que tienen como único propósito garantizar impunidad. El Leonelazo Tributario que se nos quiere imponer es un acto más de impunidad, pues la necesidad de buscar tantos recursos se debe a las malas artes empleadas por el emperador saliente.

Esta reforma tributaria transgrede la ley que instituye la Estrategia Nacional de Desarrollo, pues encubre un parche tributario-un mecanismo de impunidad-en el cuerpo de una reforma fiscal que no tiene como objetivo el aumento de la presión tributaria para lograr uno de los propósitos fundamentales de esta ley; el desarrollo sostenible del país.

Ese ejemplo tan necesario que precisa el país no es una utopía. No es una meta inalcanzable. Pues incluso en otros países de occidente de vocación democrática que se encuentran sumergidos en la vorágine del capitalismo, se presenta un ejemplo claro de esto que referimos; y para muestra un botón: Es el caso de lo logrado por el  Presidente Hollande en Francia en los primeros 56 días de su gestión, donde entre otras cosas, erradicó todos los privilegios grandes y pequeños que tenían los funcionarios públicos, apostando así a los hechos y no a las palabras.

Hacer lo que nunca se ha hecho, implica dar el ejemplo como hemos dicho. El ejemplo se da apoyando acciones como la del Procurador General de la República de perseguir a uno de los principales sospechosos de los actos de corrupción que han provocado la crisis económica de este país. El ejemplo se da sacando del camino todo lo que obstaculice la lucha contra la corrupción, sea militante del PLD, aliado u opositor. El ejemplo se da declarando al país lo que encontró está administración. El ejemplo se da determinando responsabilidades particulares, y sometiendo a estos responsables a la acción de la justicia. El ejemplo se da escrutando públicamente las fortunas con las que cuentan la mayoría de los funcionarios millonarios que pululan en todas las dependencias de este gobierno. El ejemplo se da vendiendo al precio real los apartamentos de la Torres Progreso y destinándolo a construir viviendas populares.

El ejemplo se da renegociando los contratos entre el Estado y la empresa minera Barrick Gold, donde según los expertos podríamos obtener 30 mil millones de pesos anuales, lo cual nos serviría para palear la crisis. El ejemplo se da redoblando las dichosas medidas de austeridad anunciadas por este gobierno. Reduciendo sustancialmente los sueldos de los altos funcionarios. Eliminando los barrilitos y los cofrecitos de los senadores y diputados. Honrando y cumpliendo lo prometido en campaña. El ejemplo se da respetando la ley de una vez y para siempre.

Sin embargo, el presidente Danilo Medina ha cumplido parcialmente con lo prometido. Prometió incorporar 200 mil nuevas familias al programa Solidaridad. En principio creí que era un error en el discurso, pero, ahora veo el panorama más claro. Esas nuevas familias que serán sumadas a este programa, provendrán del Leonelazo Tributario que sin mucha trauma será aprobado por el Congreso Nacional y que luego le será impuesto al país. El presidente cumplió, pues con esto y al no dar el ejemplo, está haciendo lo que siempre se ha hecho. 

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