El Legado de Leonel


Los últimos 16 años de vida republicana de la sociedad dominicana, han estado gobernados por los dos partidos mayoritarios que quedaron luego de la virtual desaparición deliberada y voluntaria del Partido Reformista Social Cristiano del escenario político-electoral de nuestro país. De estos dos partidos, al PLD le han tocado gobernar 12 años, bajo la batuta del Dr. Leonel Fernández.

En ese período  prominentes personajes de la vida pública nacional han dedicado  numerosas páginas en diversos medios de difusión masivos a describir y valorar dicha gestión de Leonel, calificándola, con  sus matices,  como  oprobiosa, infausta, dirigida al culto a la personalidad, caldo de cultivo para la criminalidad, la marginalidad y la desigualdad, mediante la manipulación mediática y material, al avasallamiento propagandístico tendente a convertir una persona en deidad, a la actitud contumaz de no apostar a la creación e implementación de políticas públicas programáticas, sino de respuestas inmediatistas que cortocircuitan con cualquier idea de desarrollo sostenible y prospectivo, en fin, una gestión caracterizada por carecer de una visión de país y de un pensamiento político de avanzada y acorde a los inmisericordiosos tiempos que nos ha tocado vivir. Personalidades  como Andrés L. Mateo, Juan Bolívar Díaz, Carlos Salcedo,Rosario Espinal, Ramón Colombo, entre otros, han escrito y puesto al desnudo esta cruda realidad.

No pretendo cobijarme bajo la autoridad moral que estas personalidades de la vida pública han creado y consolidado a través de su accionar, para con ello dar como un hecho lo que dicen. Hacerlo, sería erigir un argumento de autoridad, que no es más que una falacia argumentativa que consiste en defender algo como verdadero porque quien lo afirma tiene  autoridad en la materia. Los hechos y el rigor científico llevó a esos personajes a afirmar lo que dicen, y en consecuencia a mí, a hacerme eco de ellos, reproducirlos y porque no, sentirme identificado con tales afirmaciones.

Dicho así, se pensaría que queda poco por decir de la gestión de Leonel Fernández y su PLD, pues evidentemente decimos su PLD, ya que no se trata del PLD concebido por Bosch bajo el lema de servir al partido, para servir al país, sino más bien de servir al partido, para servirle a él, como lo demuestran los hechos.

Algunos de los elementos que referimos y que deberán ser recordados de los 12 años de gestión del Dr. Leonel Fernández y el PLD, son los siguientes: 1) La calidad de la educación raya en lo preocupante, peor no puede ser. De 142 países estamos en el puesto No. 136, siendo el 142 el que tiene una situación educativa crítica. 2) la solución al problema de la electricidad se eterniza  y queda para la gestión que sigue, mientras que alrededor de 11 mil millones de pesos de subsidio siguen pagándose sin que esto constituya  respuesta a este problema; 3) la presión impositiva es casi delincuencial, no existe tasa de retorno para el ciudadano, pues se les coacciona a desprenderse del fruto de su sudor, sabiendo que no recibirá los bienes y servicios de calidad que, fruto del pacto social somos acreedores; 4) la delincuencia y el crimen organizado aumentan y se perfeccionan; 5) la producción nacional cada vez es más escasa por la falta de apoyo estatal, además las importaciones lideran la balanza comercial; 6) Muchos medios de comunicación están puestos al servicio de intereses espurios y no cumplen su labor informativa, objetiva y seria, lo que contribuiría a servir de contrapeso al incorrecto accionar de los gobernantes; 6) la justicia va en declive, su independencia y autonomía se encuentra cada vez más comprometida; 7) la corrupción administrativa es un nuevo estilo de emprededurismo, la posición no. 142 en despilfarro en el gasto gubernamental, 141 en favoritismo de los funcionarios del gobierno, 140 en desvíos de los fondos públicos, todo esto de 142 países, nos convierte en campeones mundiales en corrupción; 8) La administración pública, como órgano, es un ente cuasi delincuente que reniega cada vez más su labor de protección de la ley y del ciudadano; 9) el crecimiento económico y la estabilidad macroeconómica en base a una política de endeudamiento sin control, convirtiéndose en una farsa que en nada ha contribuido al desarrollo humano; 10) Los cuerpos castrenses son órganos públicos puestos al servicio de intereses privados no santos. Estos datos los encontramos en los informes realizados por organismos como: Transparencia Internacional, el Banco Mundial y el Foro Económico Mundial en los años 2011-2012.

12 años de gestión gubernamental descritos de la manera en que lo hemos hecho, nos lleva a la conclusión  de que Leonel Fernández es el autor intelectual de una inminente sociedad de resentidos sociales y que este resentimiento será uno de los mayores legados que dejará en los corazones de este pueblo. Preferiría que, como señalaba un antiguo profesor mío, pero a la inversa, Dios me haga mentiroso y no profeta.

Gregorio Marañón, eminente científico y escritor español, escribió por allá por el 1939, la colosal obra titulada: Tiberio, Historia del Resentimiento, en la cual definía el resentimiento de la siguiente manera: “cuando la agresión producto de  otros hombres o de la propia vida en lo que llamamos “mala suerte” perdura, “no se diluye, queda  presa en el fondo de la conciencia, acaso inadvertida, allí dentro, incuba y fermenta su acritud, se infiltra en todo nuestro ser y acaba siendo la rectora de nuestra conducta y de nuestras menores reacciones. Ese sentimiento que no se ha eliminado, sino que se ha retenido e incorporado a nuestra alma, es el resentimiento. “ 

En dicho magistral análisis el autor describía de manera interesante el perfil del emperador romano Tiberio, sustentado en la teoría de que éste es el modelo por excelencia del hombre resentido.

Aunque parecería que Marañón vaticinó el nacimiento de Leonel, traer a Tiberio al tapete no se encamina a realizar una suerte de paralelismo entre él y el emperador dominicano saliente. La idea más bien va dirigida a una suerte de pronóstico a futuro de lo que promete ser la sociedad dominicana, fruto de la enorme e incontable deuda social que deja nuestro emperador local y que, sin duda alguna, ya ha comenzado a hacer caldo de cultivo en lo que promete ser una sociedad donde el resentimiento sea el común denominador entre sus habitantes.

Listar los desatinos de este gobierno implicaría que tengamos que hacernos de papiros como los usados en la biblioteca de Alejandría. Sin embargo, con sólo esos 10 puntos señalados vemos que, como a palabras de un escritor dominicano, se ha encanallado la sociedad dominicana. 

¿Cómo combatir la inminente acritud que se fermenta en los adentros de un pueblo abatido y pisoteado por el látigo indiferente de aquellos destinados a dirigir nuestros designios acorde al mandato de la Constitución y de las leyes adjetivas que la complementan?

¿Cómo evitar la cocción en masa de la desconfianza y el recelo que se sita en los corazones de millones de dominicanos que desde tiempos inmemorables viven sumergidos en los más deplorables niveles de miseria?

¿Cómo impedimos que la desesperanza aflore y que la idea de un eventual perdón a la clase política se vea cada vez más lejana, cuando vemos la falta de intención de ésta en extender un ramo de olivo a aquellos que representan y que de manera tan burda le han fallado?

Visto desde la óptica del análisis hecho por Marañón y haciendo analogía a nuestro análisis, cuando esa agresión social perdura y logra incubarse en el pueblo, se crea el resentimiento, que se convierte en una pasión que marchita su ser y rige todas sus conductas.

Leonel Fernández, figura poliédrica de nuestros tiempos, deja como legado una caterva de insumos para la creación e instauración de una fábrica de malos ciudadanos, pues bajo su gestión sentó las bases para que lo peor de los seres humanos salga a la luz. Las condiciones de gobernanza son más precarias y la debilidad de la gobernabilidad se incrementa a pasos agigantados. Las estructuras, aquellas creadas y concebidas como mecanismos de protección y desarrollo de las personas, se han convertido hoy en entes de dominación del hombre, ya sea mediante la corrupción de estos o por la inoculación del resentimiento y la impotencia en sus corazones.


Teniendo en cuenta todo lo ocurrido durante la administración de Leonel y el régimen de impunidad que instauró, sobre todo por el deliberado designio de sumar poder a toda costa, sin importar las malas artes empleadas, los dominicanos deberíamos reflexionar y decirle tal y como decía la antigua constitución, “Hasta nunca Presidente, nunca jamás.

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