La Labor de Danilo


Las expectativas que se derivan del discurso de toma de posesión del recién juramentado Presidente Danilo Medina, eran de esperarse. Todo gira en torno al discurso. A lo que prometió, a lo que obvió, a lo que debió reprochar o lo que en fin reprochó, a la consecuencia lógica entre lo que se esperaba del discurso y de la designación del gabinete que lo acompañará por lo menos en esta primera etapa de su gestión. El pueblo dijo en principio que fue esperanzador, los técnicos que fue incoherente e incompleto en varios puntos.

En esta última semana se ha hablado mucho sobre como las esperanzas que se derivaron de esta alocución, decayeron exponencialmente ante la designación de la gran mayoría de los funcionarios que componían el gabinete del presidente saliente. Mucha gente, grupo dentro del cual me inscribo, señaló con razón, que con lo mismo no se cambia. Otros más, quizás escribidores o mentes consecuentes, indicaron que todo dependerá de quien sea el encargado de dirigir la orquesta. No creo que esto sea tan así, pero no es mi intención incursionar en estas diatribas- en nuestra humilde opinión-, estériles.

Las muchas promesas disminuyen la confianza”, decía Quinto Horacio Flaco, el principal poeta lírico y satírico de la lengua latina. Sin embargo, más allá de la legítima desconfianza que puede surgir de ver al hombre que nos dijo como primeras palabras que: ´´lograremos, sin miedo y sin descanso, lo que soñamos´´, rodeado de la mayor parte del grupo que de manera sistémica impedía eso, esta vez y solo por el momento, prefiero pasar por ingenuo y ser consecuente con el presidente y aferrarme al espíritu de su discurso.

La idea de este artículo más bien se centra en algo más metafísico, si se quiere. Se trata de analizar la gran labor que tiene Danilo Medina, derivada de lo prometido en su discurso y más allá de él, de lo que como diría el mismo, es el sueño más intimo e insobornable de todos los dominicanos, es decir, poner de una vez por todas y para siempre: ¡Manos a la obra!

El hoy presidente se comprometió con transformar la República Dominicana y volcarla hacia un nuevo modelo de desarrollo económico y humano, a través de la disminución contundente e irreversible de la pobreza absoluta en nuestro país, la desigualdad social entre las personas y las regiones y la construcción de un país más ético y transparente basado en la meritocracia y el combate severo y vigoroso de todas las formas de impunidad, creando un sistema en donde la administración pública sea reconocida por el respeto de la ley y los ciudadanos. Aseguró ser amoroso con los buenos, los honestos y los humildes e implacable con los deshonestos, los oportunistas y los soberbios.


Transformar a la República Dominicana, como sugiere nuestro presidente, implica cambiar sin lugar a dudas el paradigma establecido por el emperador saliente; entraña necesariamente allanar el camino para que nuevos perfiles políticos surjan y para que otros infaustos por demás, emigren de forma obligada del escenario político. Es una labor de un alcance extraordinario que se extiende y afecta incluso a toda la oposición política y en todos los casos beneficia a toda la sociedad dominicana. Se trata de pintar de ética todo el sistema político y democrático de nuestra nación. Es sin duda una tarea de gran envergadura.

El elemento más importante para la consecución de esta obra, se descose de una de la promesa más importante de Danilo Medina, durante la campaña presidencial y reiterada en su discurso de toma de posesión: mejorar nuestra educación.

Esto es así, pues Danilo sabe que la educación es la clave de todo, es la verdadera llave del desarrollo. El es un vivo ejemplo de lo que un hombre bien educado puede llegar a ser. Como bien señaló: ´´la educación es el nuevo nombre de la libertad´´, frase esta que más que un dicho memorable o un simple apotegma, es todo un axioma.

La educación es más que aprender a realizar ecuaciones lineales de primer grado o recitar versos de Borges, Neruda o Fiallo; es la forma de entender todo cuanto nos rodea, de discernir entre lo conveniente y lo justo, de saber adónde debemos ir y adonde no debemos regresar.

Para el 8 de septiembre del 2014, Danilo prometió que la UNESCO declarará nuestro país como territorio libre de analfabetismo. También, que a partir de enero del 2013 la República Dominicana invertirá anualmente el 4% del Producto Interno Bruto (PIB) en la educación y que para el 2016, por lo menos el 80% de nuestros estudiantes del ciclo inicial y básico estarán incorporados en jornadas de 8 horas con un currículo enriquecido y 18,000 nuevas aulas habrán sido construidas. Llegada estas fechas y partiendo del cumplimiento absoluto de lo propuesto y prometido por Danilo, me pregunto lo siguiente:

¿Tendrán cabida luego del 2016 aquellos individuos que de forma contumaz y obcecada emprendieron y desarrollaron su gestión de forma contrapuesta a la conquista de estas necesidades?

¿Contarán esos individuos con el favor electoral de estos nuevos y mejorados ciudadanos, que en el pasado ni siquiera podían leer un simple cartel que dijera “hasta pronto presidente”?

¿Será posible prometer sin contención en tiempos de campañas, ante la existencia de ciudadanos más informados, educados y exigentes de sus derechos?

¿Serán esos perfiles quienes nos digan adonde debemos ir, o seremos nosotros los que exijamos el sendero que queremos transitar y hacia donde no queremos regresar?

¿Será posible manipular la realidad, ante ciudadanos que comprendan en su justa dimensión el entorno que les rodea?

Un dramaturgo alemán decía que: ´´ambos se dañan a sí mismos: el que promete demasiado y el que espera demasiado´´. Pero si bien esperar demasiado nos puede dañar, mucho es lo que merecemos y necesitamos. Vale la pena entonces, correr el riesgo.

La labor que propone Danilo es incluso perjudicial para él, partiendo del hecho de que es hechura del PLD y que al PLD se debe. Sin embargo, Danilo sabe, o por lo menos creemos que así es, que este país necesita un gobierno que marque la pauta para no regresar donde estábamos. Danilo tiene la labor de enseñarle a este pueblo por qué no debemos volver al pasado. Danilo tiene la labor de permitirnos, lo que la clase política por más de 50 años, nos ha negado ser. 

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