El Pueblo Despertó
El domingo
pasado se comenzó a escribir la historia de un modo diferente. Los que
clamábamos en el desierto anhelando una patria más justa, con más
oportunidades, y donde la esperanza de ser felices no sea una utopía, vimos a
todo un pueblo despertar fruto de la indignación, el abuso, la indolencia y la
impotencia que causa el maltrato de los gobiernos de Leonel Fernandez y el PLD.
El poder
de la convicción pudo más que el clientelismo rampante que imperan en los
partidos tradicionales en donde la movilización de personas se debe siempre a
la entrega de dadivas y canonjías. El domingo nadie fue porque tiene una
solidaridad, bono gas, bono luz o cheques de nominillas. Fue porque la
indignación los desbordó.
El domingo
de luto quedará en nuestra historia y en la del mundo como un ejemplo de cuán
importante y relevante es el pueblo en la toma de decisiones y de que es capaz
de hacer cuando se le maltrata y no se le escucha.
El domingo
de luto fue el despertar de un coloso, uno que el pasado martes puso al hombre
más poderoso de este país contra la pared y que lo llevó al punto de la
desesperación al ver como toda la prensa internacional se hacía eco del repudio
a sus mentiras, a sus abusos y a su indolencia.
Vino a
calmar, pero lo único que logró fue caldear. Le echó más nieve a la bola al
pronunciar un discurso vacuo, manipulado, irreal y sobre todo burlesco. Muestra
de ello, es que ayer el Gobernador del Banco Central salió a desmentirlo cuando
refirió que a esa institución le habían sido inyectados 11 mil millones de
pesos, y no 49 mil millones como refirió el innombrable.
Pero lo
importante no fue el discurso, si no fue la reacción del pueblo antes y después
del mismo. La mejor muestra de cómo el pueblo tomo ése discurso es el hashtag
#Leonelmiente el cual se convirtió en tendencia mundial en Twitter y en
República Dominicana. Igualmente las múltiples manifestaciones realizadas en
diversas partes del país en rechazo a la reforma fiscal y al principal causante
del déficit que motivó la reforma.
Estas
protestas fueron reprimidas por las autoridades como forma de acabar con ellas,
pero sin saber que el poder de la convicción es más grande que cualquier poder terrenal
posible.
La
represión y la descalificación ha sido su arma más efectiva ante la
desesperación que les provoca ver a un pueblo despertar. Tres personas
perdieron su vida en estos acontecimientos, fruto de la respuesta
desproporcionada del gobierno. Pero como he dicho anteriormente, estos muertos
son culpa de la indolencia del gobierno del PLD, del Estado y su comportamiento
descontrolado y apartado del sentir de los dominicanos.
Esas
muertes no quedarán impunes, ni serán en vano. Son aliciente para seguir esta
lucha en contra de un gobierno que ha convertido el Estado en un ente
inservible para los ciudadanos y útil y rentable para ellos.
El domingo
de luto es la muestra de que este pueblo no tiene miedo y al ver que no tenemos
miedo, eso les infunde pavor. El domingo de luto fue el basta ya al oprobio, a
la manipulación, al maltrato, a la represión, a la corrupción. Es la primera
acción para cambiar nuestro presente y construir nuestro futuro.
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