El 12 de junio del año 2009, a propósito de mi asistencia a una conferencia dictada en la facultad de derecho de la Universidad de Buenos Aires (UBA), me surgió una pregunta que sin lugar a dudas dio lugar a creación del presente artículo. ¿Existe igualdad en la esfera del Capitalismo? Evidentemente la conclusión a la que he arribado con relación a dicha interrogante -sin ánimo de hacer aplicación de la ley Murphy para este supuesto-, se encamina hacia su negativa. El intervalo de tiempo existente desde la creación de este sistema hasta la fecha, ha convertido en un axioma la respuesta a la interrogante antes indicada. Además debo indicar que no se requiere erudición ni empirismo para fundar esta conclusión, pues como señalamos precedentemente es el curso normal de la historia el que ha fraguado dicha respuesta.
A juicio de Mariano Ciafardini-uno de los brillantes panelistas de la conferencia de marras- las manifestaciones del ser tienen excesos, los cuales intentan romper con los arquetipos establecidos para crear nuevos paradigmas. Estos excesos del ser se han presentado y se presentan en las diversas épocas que ha tenido la civilización. Un ejemplo de estos excesos es la Revolución Francesa.de 1789, la cual mediante su discurso iluminista, estableció-o pretendió establecer- que todos los hombres nacen y permanecen libres e iguales en derechos y que las distinciones sociales sólo pueden fundarse en la utilidad común. Este exceso rompió con el paradigma de la antigüedad, que eran aquellos regimenes monárquicos e imperialistas que oprimían la vida de los habitantes de los diversos pueblos de occidentes.
No obstante lo anterior, habría que analizar lo que los pensadores que propiciaron el estallido que dio lugar a la Revolución Francesa desataron. Concibo, -sin pretender desconocer y desmeritar los logros alcanzados por tan noble gesta- que propusieron en algunos aspectos metas inalcanzables, una de ellas es la igualdad entre todos.
No es posible concebir igualdad en un sistema en el cual se utilice la fuerza de trabajo colectiva, en aras de obtener ganancias, y que el disfrute de las riquezas generadas de este trabajo en conjunto beneficie a solo unos cuantos. Es indudable que el sistema capitalista es uno de los principales promotores de la desigualdad sociedad, pues es a través de este que se produce la estratificación social que no es más que la conformación de grupos verticales diferenciados de acuerdo a criterios establecidos y reconocidos, como son las clases sociales, la cual se diferencia de otros tipos de estratificaciones sociales, por estar gravitadas en criterios meramente económicos, es decir, el que mas tiene, más vale.
Es innegable el hecho de que en un sistema capitalista todas las personas de una misma sociedad, comunidad o país, no tienen los mismos derechos, bienes, beneficios o acceso a tales. Es la naturaleza de este régimen crear este tipo de trabas, pues la razón de ser de la sociedad capitalista consiste en la obtención de riquezas a través del esfuerzo, empeño y explotación colectiva de un grupo o clase inferior, en provecho e interés de un grupo económicamente más fuerte.
Como incluir aquella igualdad que tan vehementemente propugnaban Voltaire, Rousseau, entre otros, en un sistema constitucional y democrático, ante la existencia de regimenes que se encarguen de fomentar la creación de grupos que se marginen entre si por existir intereses económicos contrapuestos entre ellos mismos.
La existencia de clases sociales solo provoca la creación de privilegios plutocráticos, gerentocráticos y burocráticos en general en por de los intereses de la clase mas fuerte, la cual obtiene dicho poderío a raíz de la opresión de la clase más endeble, limitando en consecuencia el acceso igualitario de esta última a los derechos de que intrínsecamente son acreedores.
La erradicación de clases depende de cada uno de nosotros. Es nuestro derecho acceder a los servicios básicos que proporciona el estado en condiciones símiles a otros ciudadanos, y no ser sujeto de discriminación por criterios económicos que tiendan a establecer que valemos por lo que tenemos y no por lo que somos, hombres libres e iguales desde nuestra concepción. De modo contrario, para que pretender ser iguales en la orbe del capitalismo, por favor, de no adoptar esta actitud mejor evitemos contigencias.
eso no es cirto, el capitalismo promueba la competencia entre los individuos y la autosuperacion, lo quee beneficia a la sociedad
ResponderEliminarMe imagino que te refieres a un capitalismo dirigido. No al capitalismo y rentismo salvaje que rige en estos tiempos.
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