Palabras de Apertura Encuentro por la Recuperación de la Constitución Revolucionaria de 1963

En primer lugar, quiero agradecerles a todos por su presencia en el día de hoy y por tener la gentileza de acompañarnos en este esfuerzo que un grupo de jóvenes y otros no tan jóvenes pero si de espíritu, hemos decidido realizar con la finalidad de conversar sobre la constitución del 1963 y el proyecto de nación que de ella se derivaba.

Evidentemente hoy nos tocará recordar. Pero, la idea no es recordar como la mayoría lo hace en estos días que se limita solo a decir que hoy fue un día funesto y otros más tibios a que un día como hoy se perdió la constitución más democrática de nuestra historia aunque no estuviesen de acuerdo con ella y quizás en aquel momento no hubiese estado dispuesto a defenderla con todo lo que eso implicaba.

Este encuentro tiene como propósito todo lo contrario. Tiene como objetivo como a palabras del compañero Matías Bosch: “Sacar la Revolución del Escondite, retomar, como de forma lapidaria a escrito nuestro compañero Eliades Acosta, la Revolución Inconclusa y que ha provocado como escribiera por igual el compañero Juan Pablo Cardenás que tengamos una democracia traicionada. Yo agregaría sacar la felicidad del escondite.

Al cumplirse los 50 años del golpe de Estado de 1963, no queremos caer de nuevo, en las miradas arqueológicas, anecdóticas que se dedican meramente a la enumeración de hechos, a descubrir novedades o datos de segunda importancia. 

Lo relevante en este aniversario es que la mayoría de los problemas fundamentales del pueblo dominicano se relacionan con un orden político, económico y social establecido por la fuerza a raíz del golpe de 1963 y la invasión de 1965, que impidieron la continuidad de la Constitución revolucionaria y democrática de 1963.

La actividad que estamos organizando trata de propiciar la discusión sobre qué se impidió con la derogación de la Constitución democrática de 1963, y qué proyecto de país quedó inconcluso, en contradicción con el actual orden social que hemos heredado y que es una muestra que vencieron los golpistas, los traidores, los hipócritas, los notables que dominan este país para el solo beneficio de sus intereses.


Esta tarea que hemos decidido emprender me compele hacerles una promesa en este momento. Una promesa que implica necesariamente tener el atrevimiento de hacer compromisarios a los demás panelistas, con lo cual no creo estarán en desacuerdo, de garantizarle de que al final cuando se vayan a sus hogares se lleven consigo la idea de que es posible retomar el proyecto de nación que nos fue arrebatado y que hoy quizás con más razones que ayer existen más razones para darnos una diseño constitucional como la Constitución del 1963 que permita y garantice a las mayorías ser dignos, pero sobre todo marcar el curso hacia su felicidad.

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