HACIA SAMANÁ SIEMPRE
Por: Ing. Juan Pablo Pujals Nolasco
La península parecía emergida y sostenida sobre la superficie de la concha de un inmenso caracol; bautizada por las aguas del Atlántico, siempre risueña ante el sol, la luna y las estrellas. Techada por un cielo intensamente azul y de noche de traje de gala oscuro, bordado de estrellas. Un mar de suaves olas con besos de suaves espumas acaricia sus playas.
Los uveros y almendros de la costa habían madurado sus frutos cuando a despuntar el alba hace su entrada en esa bella bahía, la carabela a mando del insigne almirante Don Cristóbal Colon, descubriéndola en su primer viaje a America el 12 de enero de 1493, llamándola Golfo de las Flechas: primero, por la batalla escenificada entre aborígenes con flechas frente a los españoles; y segundo por considerarla de gran amplitud su ensenada.
Durante la invasión por el gobernador de la colonia el adelantado Don Bartolomé Colon en el año 1499, enfrentado por el cacique Mayobanex y los flecheros ciguayos en la cual lograron la victoria los hijos naturales de esas tierras paradisíacas.
Durante el siglo XX las grandes inmigraciones dieron como resultado la diversidad cultural, pluralidad e iniciativa de progreso; forjándose las comunidades en base a la laboriosidad, respeto y valores, además de un magisterio fundamentado en la enseñanza bíblica, conocimientos generales e idiomas.
La península y bahía siempre fueron codiciadas por las potencias europeas y norteamericanas para establecer una base militar y controlar el comercio y las incursiones de los submarinos alemanes.
A pesar de todas las circunstancias históricas y geográficas que van desde maremotos, terremotos, incendios en la ciudad de Santa Bárbara, huracanes y la erupción del Volcán Montpellier en la isla Martinica llegando las cenizas de este a erradicar plantaciones de cacao y hasta muy recientemente por el terrorismo de efectos ecológicos como lo constituyó el deposito de rockash frente al puerto de Arroyo Barril, Samaná ha podido sobrevivir y proyectarse en el tiempo con la misma fortaleza de sus canteras de mármol y con la esperanza de infatigables ciudadanos reflejada en el verdor de su vegetación y las aguas cristalinas de su bahía.
El 13 de Agosto de 1756 fue fundada por isleños canarios bajo los auspicios del gobernador Don Francisco Rubio y Peñaranda y en estos doscientos cincuenta y cuatro años de su fundación los samanences conmemoraron estas efemérides aperturando su cielo con el aeropuerto internacional Juan Bosch y la carretera Juan Pablo II desde Santo Domingo a Samaná; y en un futuro por vía marítima en Ferris entre Puerto Rico desde la ciudad de Mayagüez hasta la ciudad del Golfo de las Flechas, en el lugar de villa Trinidad o los Cacaos.
El legado dejado por los españoles en la cultura, idioma y creencias cristianas, deben ser motivo para que se gestione la hermandad entre la ciudad y bahía de Samaná y la comunidad autónoma del Archipiélago de las Islas Canarias de España.
Desde mis mas profundos tesoros vivenciales en el recuerdo de aquella casa victoriana majestuosa a orillas del mar de las familias Pujals Morey, Pujals Mirabal y Pujals Nolasco; los exhorto de todo corazón a aquellos amigos de infancia y relacionados, entre ellos a Don Frixo Messina y Doña Rosa Arvelo de Messina a disfrutar de ese paraíso terrenal, que es Samaná y convertirnos en educadores y vigilantes en defensa del medio ambiente y los recursos naturales.
¡Hacia Samaná siempre!

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