La Borra se Gastó
Otra vez el nombre de la República Dominicana es
mencionado en el mundo de forma negativa. Esta vez, como ya es costumbre, se
nos menciona nuevamente en el tema de la corrupción y como este flagelo en vez
de mejorar, promete seguir empeorando.
Conforme al Índice de Percepción de la Corrupción
(CPI), realizado por Transparencia Internacional, nuestra calificación para
este año es de 32 sobre 100, colocándonos en la posición No. 118 y entre los 15
países más corruptos de la región. Evidentemente al ver estos datos, nos damos
cuenta de que hemos reprobado la prueba.
Sin embargo, la organización que realizó este índice
no solo lo deja ahí, sino que nos proporciona otros datos que provocan más preocupación. Nos
dicen que la corrupción en nuestro país promete seguir aumentando. ¡Y esto sí
que es grave!
Cuando Transparencia Internacional refiere que la
corrupción seguirá aumentando lo hace partiendo del principal elemento que ha
servido para inflar este flagelo. Este elemento es el de la impunidad o la
excepción de castigo ante una falta o delito.
Y lo que dice este organismo no es un argumento
ligero. Por el contrario, parte de una realidad que históricamente ha impedido
que nuestro país se desarrolle en la medida en que lo merece y que lo anhela. Y
para muestra un botón.
El discurso del Presidente Danilo Medina, es una
muestra de que lo dice este organismo internacional es cierto y que no está
sujeto a controversias. La corrupción seguirá aumentando ante la falta de un
sistema de consecuencias efectivo ante los múltiples actos deshonestos y
espurios que de manera cotidiana afectan en el erario público.
El Presidente nos pidió pensar en el futuro, ayudarlo
a construirlo y para ello, nos solicitó que dejemos de lanzar piedras al
pasado. Sin embargo, olvidó, quizás deliberadamente, que para pensar en un
mejor futuro, para construirlo, debemos corregir los errores del pasado en el
presente.
La corrupción y su cómplice la impunidad han estado en
la agenda política partidista tradicional desde tiempos inmemorables y la
alternancia que ha habido en la administración de la cosa pública, ha estado
acompañada de la falacia de que la impunidad es la única forma de garantizar
gobernabilidad. El mejor ejemplo de esto fue en el año 2004 cuando el hoy
presidente, en ese entonces Secretario de la Presidencia, hizo de público
conocimiento una serie de auditorías de funcionarios que operaron en la
administración 2000-2004, en donde de haberlas revelado el país hubiese
temblado. En aquel momento, se hizo un
trueque maldito entre Impunidad por Gobernabilidad. Hoy existen decenas de
auditorías que en alguna medida reflejan la causa del déficit fiscal más
grandes de nuestra historia. Y a todo esto, nada se ha hecho.
La dimensión del tema de la corrupción es más
abarcadora de lo que muchos imaginamos. El desarrollo de nuestro país, de
nuestra gente depende en gran medida de cómo podamos erradicar este cáncer de
la agenda de los políticos que han utilizado el Estado para lucrarse.
La corrupción provoca que los bienes y servicios que
el Estado está llamado a garantizar a los ciudadanos sean deficientes y la
mayoría de las veces inexistente. Esto así, pues la intención de aquel que se
encuentra afectado y permeado por esta cultura de la corrupción no enfoca sus
acciones en producir un resultado que beneficie a la población, sino que busca
producir un resultado, sin importar la calidad de este, pero que en todos los
casos dicho resultado le reporte un beneficio.
La historia dominicana ha estado siendo escrita con un
lápiz que en muchas oportunidades ha tenido que detenerse. Y lo ha hecho porque
los políticos que han llegado al poder así lo han querido. Se ha detenido para
utilizar la borra y deshacer situaciones del pasado que curiosamente están
relacionadas con el tema de la corrupción. La impunidad siempre como el
chapulín aparece para salvar a su buen amigo la corrupción. Hoy el Presidente
Danilo Medina ha querido utilizar nuevamente esa borra. Pero, antes de
intentarlo, pues el Lápiz es del pueblo, le informamos que esa borra se gastó.
Hoy debemos decidir tomar el lápiz y escribir una
historia diferente. Una historia en donde la corrupción y la impunidad sean
detenidas de una vez y para siempre. Por eso, el día 9 de diciembre, Día
Internacional de la Lucha contra la Corrupción, vamos al Obelisco Hembra a
decir: No más corrupción, No más impunidad porque la borra se gastó.
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